Pelambuhan Ratu

Cuando uno dice “vivo en Indonesia”, la primera imagen que al interlocutor se le viene a mentes es “Bali”.  Las paradisíacas islas que se ven en las fotos y postales que recorren el mundo son una invitación a la llamada “isla de los dioses”, donde los turistas (si no se meten en líos con la policía) suelen pasar unas vacaciones muy divertidas.  Recuerdo que Rebeca, una encantadora mexicana, pasó su luna de miel en aquella isla y me contaba, años atrás, en Ciudad de México, lo hermoso de la experiencia.  También en Lima he conocido a más de un tablista que, o ha paseado por Kuta o Seminyak, o se muere de ganas de hacerlo.

Pero Bali no es Indonesia, ni de lejos.  Quien llega al archipiélago usando el aeropuerto internacional de Denpasar y no sale de la isla de Bali, se llevará una imagen que no se corresponde con la realidad de este país formado por varios miles de islas e islotes.

Java, la isla principal, la que alberga la capital, Yakarta, y más del cuarenta por ciento de la población (se dice que  más de cien de los doscientos y tantos millones de indonesios viven en esta isla) tiene, sin duda, muchas playas encantadoras, pero todas se encuentran a varias horas de distancia del centro económico de Indonesia.  Yakarta queda frente al mar, pero ni el puerto histórico, Sunda Kelapa, ni el nuevo, Tanjung Priok, ni su playa más conocida, Ancol, son agradables.  Víctimas de la contaminación y de la suciedad, no tienen nada de esos paisajes que se ven en las fotografías de los libros de viajes.

Una de las playas más “cercanas” (llegar puede tomar entre 4 y 6 horas en automóvil por tortuosas carreteras de tráfico infernal y el avión a Bali demora noventa minutos) es Pelambuhan Ratu.  Allí fui hace ya un par de años con un grupo de profesores del colegio en el que trabajo.  Pasamos un fin de semana muy agradable frente al mar y comiendo deliciosos frutos del Mar Índico.

Amanecer en Pelambuhan Ratu, frente al oceano Indico

Amanecer en Pelambuhan Ratu, frente al océano Índico.

 

Indonesio básico, jale

Si “dorong” nos hace empujar para que la puerta se abra, al encontranos con la palabra “tarik” deberemos realizar la acción inversa, es decir, “jalar” para conseguir paso franco.

Si revisamos lo que hemos aprendido, tenemos ya cuatro palabras básicas para pasear por Yakarta; a saber, “tutup” que se opone a “buka” (como en español se enfrentan “cerrado” y “abierto”) y “dorong” que se contrapone a “tarik” (de la misma manera que “empuje” está en las antípodas de “jale”).

El “bonus extra” de hoy es la frase “terima kasih”, que quiere decir “gracias” y que, dicha con una sonrisa, hará nuestra vida en el archipiélago indonesio mucho más cómoda y amable.

Indonesio básico 3, empuje

Otra palabra importante en indonesio es “dorong”; sin el “empuje” que ella significa nos quedaríamos atrapados en el edificio sin saber cómo abrir la puerta.

Indonesio básico 2, abierto

Si “tutup” es el portazo doble que se da en la cara de aquel que quiere ingresar a algun lugar que ya ha cerrado, “BUKA” (que a mi se me antoja una boca, femenina, hospitalaria, generosa y fresca, entregándose a los labios sedientos del varón que llega) es una palabra que, a pesar de esa “k” que arriesga hacerla cortante y feroz, se presenta como la lluvia prometida, el agua necesaria, el indispensable “abierto” que devuelven energías y esperanzas.

Indonesio básico 1, cerrado

A través de los pequeños carteles bilingües que abundan en los establecimientos de la ciudad, es posible ir aprendiendo, poco a poco, algunas palabras claves en indonesio. La primera, de las que voy a coleccionar y publicar en este espacio, es “TUTUP” (se pronuncia como se lee, que en indonesio hay pocas excepciones a esa regla). Es indispensable grabarse esa palabra porque la encontraremos en muchos lugares a los que lleguemos fuera del horario de atención. “Tutup” significa “cerrado” (algo que deprime a más de un expatriado trasnochador cuando lo lee en la puerta de su bar favorito).

Los “bemo” de Pattayá

Los “Bemo”, esas camionetas que sirven como medio de transporte a lo largo de las playas en Lombok, me recordaron los mismos (parecidos) vehículos que en Pattayá, esa playa abundante en turistas viejos acompañados de jóvenes tailandesas, se utilizan para llevar a las personas desde la terminal de buses que llegan de Bangkok hasta los hoteles que se hallan desperdigados a lo largo de los varios kilómetros de playa.

Bemo en Pattayá.

Bemo en Pattayá.

Arroz en KFC

Como lo había contado antes (y acá está la evidencia fotográfica), en Indonesia el acompañamiento principal del pollo frito (ese que todos llamos alienadamente “frai-chiken”) es una porción de arroz; quien desee cambiar el tradicional y nutritivo grano por un poco de papas refritas tendrá que abonar cinco mil rupias más (unos 55 centavos de dólar).

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