Archive | 8 octubre, 2011

Juan Gabriel Vásquez

En el Festival de escritores de Ubud conocí -es un decir, en realidad vi, escuché, dije “hola y felicitaciones” y le di mi libro- al novelista colombiano Juan Gabriel Vásquez quien, no lo sabía hasta ayer -vivir en Yakarta aleja de muchas noticias-, ha ganado el premio Alfaguara de este año.

Me pareció, como expositor, un tipo claro, lúcido y leído (tal vez abusa de las citas, pero no lo culpo, me pasa lo mismo y yo no he ganado nada y eso nace -hablo de mi experiencia- de la necesidad, doble y compulsiva, de ilustrar o clarificar una idea y evitar el plagio indeseado). Como persona no puedo calarlo por las diez palabras que cruzamos pero puedo decir que tiene un buen inglés y mejores modales, se me antoja -además- distante en lo personal y cercano en lo público (aunque habría que decir, en honor a la verdad de quien no lo conoce: “distante en lo personal del trato público y cercano en la exposición frente al auditorio”). Ahora mismo que escribo estas líneas, dos alumnas me cuentan emocionadas que mantuvieron una larga charla con él (que estaba almorzando con su esposa). Parina -que este año se gradúa, que ha venido al festival cuatro veces, que ha conocido y conoce a muchos escritores que quedan sorprendidos con sus siempre inteligentes preguntas- me dice que Juan Gabriel Vásquez es una persona encantadora y amable, y Parina es una muchacha inteligente, honrada y veraz, así que lo tomo por cierto.

Al parecer, ha sido la embajada colombiana y no la editorial española quien lo trajo a esta isla, pero, como sea, creo que se ha desperdiciado a un tipo muy interesante que, siendo además el ganador de este año del premio Alfaguara, hubiera podido ser larga y vivamente promocionado por estas tierras.

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Una postal para mi hermano

Hace años ya que, desde la ciudad a la que me lleve mi a veces vida gitana, le envío una postal -de esas “de antes”- a mi hermano. Estoy en Ubud y no hallo aún el “kantor post” desde la cual enviarla, aunque desde ayer tenga lista la postal que ANZ, el banco auspiciador, regala a los asistentes que, apertrechados casi todos de juguetes como este (desde el que escribo estas líneas), las abandonan sin remordimientos porque el “imeil” y el “féisbuk” y “escaip” son más rápidos y más eficientes (pero nunca más cercanos).

Veremos si Asti, la amable encargada del modesto hotelito que nos alberga, me ayuda y esta cartulina -garabateada cariñosamente por mí- llega a las manos de mi hermano, al otro lado del mundo.

Selamat Datang

Con ese “bienvenidos” en indonesio se abre el libro-agenda del octavo Festival de escritores de Ubud que mañana domingo cerrará sus puertas por octava vez. Luego aparecen cuatro textos de saludo en el idioma local y nada más; el inglés se convierte, de allí en adelante, en la lengua oficiosa de esta reunión de escritores. La ausencia del idioma de esta república en los documentos y presentaciones del evento es cada vez mayor.

Es difícil imaginarse un encuentro de poetas en algún país de habla hispana en el se realicen todas las exposiciones en inglés, pero acá, donde hasta el presidente hace gala de su manejo de la lengua de Shakespeare incluyendo una que otra frase inglesa en sus discursos, el asunto parece no quitarle el sueño a nadie. Cuando un poeta local dijo tímidamente que hablaría en indonesio, la gente no se inmutó, porque el casi avergonzado había traído a un traductor…

Los dueños de casa parecen invitados y aparecen como una minoría y no como un país que, con doscientos cuarenta millones de personas, tiene mucho que decirle al mundo.

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