Archive | 10 octubre, 2011

Las malditas motos

Como no podía ser de otra manera, Lombok empieza a llenarse de motos. Otra muestra de la “civilización” que terminará destruyendo esta isla.

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De picnic al aeropuerto

El recién inaugurado aeropuerto internacional de Lombok se ha convertido en el atractivo turístico de cientos de lugareños. Tantos que, cuando uno llega, se topa con una muralla humana. “¿Viene alguien importante?”, pregunté y la respuesta fue que no, que la gente venía a ver el nuevo espacio público, “por curiosidad”. Así que aquellos que no están parados en la puerta de salida viendo a los turistas llegar, se sientan plácidamente bajo la sombra y poco menos que arman su picnic.

¿La basura? Un detalle, seguramente que a alguien ya se le ocurrirá limpiar…

Lombok International Airport

Después de mucho retraso, hace un par de semanas se inauguró el aeropuerto internacional de Lombok. Este terminal aéreo le dará a esta pequeña isla la oportunidad que necesita para crecer como Bali. Vaya uno a saber si, a la larga, esto es bueno; si bien a corto plazo significa empleos para muchos y el crecimiento económico de la isla, basta con ver cómo la paradisiaca Bali se encuentra ahora en una pelea -que tiende a perder- contra el caos, la contaminación, el tráfico y todos los problemas de un destino turístico masivo que se ha desarrollado sin planificación ni orden, para entender el pesimismo de algunos.

Los vuelos que empezarán a llegar del extranjero, sin tener que parar en Yakarta o Bali, impulsarán el desarrollo de la isla y traerán, como siempre, turistas amables, turistas imbéciles, garitos, drogas, delicuenncia y putas.

15D

Los boletos ya tienen número de asiento; mi paciente rubia es 15D. ¿Y yo?, coincidimos en que también es la fila quince, pero no estamos de acuerdo en la letra; a ella le parece una “J” invertida o, en todo caso, una “C” angulosa; a mí, experto en malas letras (veinticuatro años corrigiendo ensayos mal escritos me dan cierta autoridad), se me antoja que es una “E” trunca, que la dama escribana, harta, cansada, apurada por el supervisor, dio por terminada sin demasiada revisión. En algún momento lo sabremos, aunque ya son las once y quince y seguimos esperando el vuelo de las diez y treinta…

A mano

Dos jóvenes uniformadas asignan a mano, tachando de una lista los números que van utilizando, los asientos de los pasajeros a Mataram, la capital de Lombok, hacia donde nos dirigimos. Luego de una hora de caos a alguien se le ocurrió que las filas funcionan mejor y nos puso en orden -o hizo el intento-. Colectaron los “boarding passes” y a esperar. El vuelo salía a las diez y treinta de la mañana…

No system, maaf

Luego de noventa minutos en el taxi es reconfortante llegar al aeropuerto y que una amable señorita te diga “yo lo ayudo”. Lo sorpresivo de tanta-tanta amabilidad (los indonesios, en necesario decirlo, suelen ser muy afectuosos y rara vez maltratan a la gente) nos genera cierta sospecha, sin embargo, la dama es efectiva, nos cobra el impuesto y nos entrega los boletos para abordar. Están escritos a mano…, “es que no hay sistema, lo lamento”, “¿y los sitios?”, “se los darán antes de abordar, disculpe la molestia”, y entramos a la zona restringida (donde nadie nos controla) y nos dirigimos -“mejor vamos con tiempo”- a la zona de embarque y nos hallamos (véase la foto) con una masa informe de seres humanos tratando de conseguir el bendito número de asiento. En medio del caos entendemos que “este es el vuelo a Bali”, así que esperamos…

Mac Nasi (arroz)

El arroz es la base de los alimentos en Indonesia (eso nos permite a los turistas ver hermosos campos y terrazas de arroz que, por ejemplo, hacen maravilloso el viaje en tren desde Yakarta hasta Bandung), y se consume en mayor volumen y con más razón que en el Perú (donde deberíamos comer más papa y camote de los que somos tan grandes y buenos productores, pero esa es otra historia).

Es tan fuerte la presencia de este grano (hay que decir que no lo he visto jamás grande y hermoso como el nuestro que hacemos graneado y no masacotudo como los asiáticos) que aún las grandes cadenas de comida rápida (o “comida- basura” como algunos también -y tan bien- la llaman) se han tenido que adaptar al gusto local.

En Mc Donald’s se ofrecen aún las hamburguesas con papas fritas pero el pollo (mala imitación del de KFC) viene acompañado de arroz blanco. Justamente en Kentucky Fried Chicken las papas son un “extra” (y relativamente más caras) mientras que el arroz es parte del “combo” básico.

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