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Arroz en KFC

Como lo había contado antes (y acá está la evidencia fotográfica), en Indonesia el acompañamiento principal del pollo frito (ese que todos llamos alienadamente “frai-chiken”) es una porción de arroz; quien desee cambiar el tradicional y nutritivo grano por un poco de papas refritas tendrá que abonar cinco mil rupias más (unos 55 centavos de dólar).

Una cena para dos

Senggigi, Lombok, ¿dónde cenar?

Si el asunto es ser testigo de una puesta de sol maravillosa acompañada de una comida que no la desmerezca, hallamos tres posibilidades frente al mar:
-El bar del Sheraton; la pizza de cuatro quesos es muy sabrosa (aunque la masa podría ser más delgada y crocante). El capuchino, cumplidor.
-“Lotus”, muy buena pizza, algo seca la masa pero solo ligeramente, muy agradable al paladar; el capuchino no es de máquina, no vale la pena.
-“Alberto”, la mejor pizza, sin discusión, extraordinaria masa, hay que probar la Bismark, con huevo. No hay capuchino (solo Nescafé). La comida menos pesada de la zona (eso significa que usan buenos ingredientes). El pan, recién horneado, delicioso.

Si el “sunset” es irrelevante, dos lugares son muy recomendable, ambos se ubican en la avenida principal de Senggigi:
-“Jessy”, comida asiática, muy agradable; la atención eficiente (desde el dueño que te recibe hasta los mozos que se despachan amigables con frases en varios idiomas); los platos con pollo son una garantía. No hay capuchino.
-“Square”, el local más moderno, el mejor tenido y mantenido, los postres de antología, no dejar de probar los mini-brownies con helado. El capuchino, Illy, soberbio (la galleta de chocolate que lo acompaña, un sueño).

¿Precios? Para dos, sin alcohol y con hambre, entre 250,000 y 450,000 rupias (a poco menos de 9,000 rupias por dólar americano).

Mac Nasi (arroz)

El arroz es la base de los alimentos en Indonesia (eso nos permite a los turistas ver hermosos campos y terrazas de arroz que, por ejemplo, hacen maravilloso el viaje en tren desde Yakarta hasta Bandung), y se consume en mayor volumen y con más razón que en el Perú (donde deberíamos comer más papa y camote de los que somos tan grandes y buenos productores, pero esa es otra historia).

Es tan fuerte la presencia de este grano (hay que decir que no lo he visto jamás grande y hermoso como el nuestro que hacemos graneado y no masacotudo como los asiáticos) que aún las grandes cadenas de comida rápida (o “comida- basura” como algunos también -y tan bien- la llaman) se han tenido que adaptar al gusto local.

En Mc Donald’s se ofrecen aún las hamburguesas con papas fritas pero el pollo (mala imitación del de KFC) viene acompañado de arroz blanco. Justamente en Kentucky Fried Chicken las papas son un “extra” (y relativamente más caras) mientras que el arroz es parte del “combo” básico.

Ibu Oka

Ibu Oka sigue siendo el más famoso lugar en Ubud para disfrutar de una buena porción de cerdo (lechón, puerco, cochinillo). Es sabroso, sí, pero -y perdóneseme esta nueva declaración de chauvinismo- el chicharrón de chancho de Mala, en Perú, sigue siendo imbatible.

Comer en Yakarta (Tapas Movida)

Comer en Yakarta siempre tiene sus bemoles, ¿será un buen restaurante? y, si lo era, ¿seis meses después seguirá siéndolo?  El concepto de mantenimiento no logra calar aún por estos lares y es muy común que lo que empieza prometedoramente bien termine, en menos de un año, tragado por la mediocridad y el “así-no-más”.  El “kosong” (literalmente “vacío”) está a flor de labios en los dependientes, porque la incapacidad para mantener las bodegas aprovisionadas hace que no haya restaurante en Indonesia donde no se escuche el “no hay” (y no hablo de alguna rareza que alguien pida -antojadizo- solo para molestar, me refiero a los productos que ellos mismos ofrecen en sus cartas).  Muy pocos lugares son capaces de mantener un mismo nivel a través de los años y es por eso que a nadie le extraña que los negocios terminen cerrando para dar paso a nuevos locales, con sus nuevas promesas y nuevas decepciones.  Esa fue la razón por la que hace tiempo decidimos atrincherarnos en el “Mandarín Oriental”; pero de ese hotel y de nuestros fines de semana en sus aún pacíficas instalaciones (empiezan a perder la guerra, o así nos lo parece) escribiré con calma más adelante.

Para ir desde nuestro departamento a Kemang, esa zona de la ciudad donde los “bulé” (los extranjeros blancos) pasan los fines de semana (desde los escolares que tienen su trinchera en “Splash” -¿Adrenaline Park?- hasta los viejos panzones acompañados de chiquillas indonesias en “Eastern Promises”), hay que recorrer “Jalan Cipete Raya” (léase “yalán chipete raya”), cerca del colegio Francés.  Andando por allí (que a veces nos da por desafiar a los dioses a ver si es posible sobrevivir de peatones en Yakarta) nos encontramos el otro día con un nuevo restaurante, se llama “Tapas Movida” y el toro del cartel ofrece comida española.

Como acá no es sencillo conseguir comida ibérica (lo que abundan son restaurantes italianos, que merecerán un repaso particular) y los dos únicos lugares donde he probado churros se hallan lejos (los de Moya, cerca de “Citywalk mall”, son intragables y los de “Churrería”, en el “Gran Indonesia Mall”, son bastante aceptables), decidimos que había que ir a probarlos a Tapas, y fuimos (leímos, además, que solo los sirven hasta el mediodía).

La comida es muy buena y la atención también; Manuel, el dueño-chef (anglo-español), se acercó muy amable al final y nos pidió las críticas.  Acá van, descontando que, en general el lugar nos gustó mucho: los postres eran muy dulces (este es un problema común en Indonesia), la crema catalana tenía una capa de azúcar acaramelada muy gruesa y el flan de naranja era sencillamente empalagoso, si los postres son necesarios, mejor los helados o el mil hojas de fresas.  En cuanto a lo salado, todo muy rico y fresco.  La ensalada española (de atún), deliciosa; la tortilla española, buena.  El jamón ibérico, con su poco de aceite de oliva, inolvidable.

Ah, ¡los churros! Pequeños, suaves, sabrosos (jamás como los “de a sol” que vende, desde hace treinta años, el sexagenario señor en el cruce de las avenidas Arequipa y Gonzalez Prada, en Miraflores, pero dignos de repetirse).  El chocolate del cual se acompañan es soberbio, ¡imperdible!

Tapas Movida queda en Jl. Cipete Raya N.66, al frente del “Seven Eleven”.  Su teléfono: 021-5207078.

restaurante espanol tapas movida en yakarta selatan

Restaurante español "Tapas Movidas", en Cipete Raya 66, Jakarta Selatan.

Singapore Airlines

Una de las mejores líneas aéreas del mundo, no solo por su seguridad sino por su servicio.

En la foto la tripulación del avión que nos llevó de Shanghái a Singapur (en esos vuelos, como en los que van a Frankfurt, sirven helados).

Orangettes

La segunda buena noticia que me dio el aeropuerto de Shanghái fue las “orangettes” (esas cáscaras de naranja bañadas en chocolate amargo que tanto le gustaban a mi padre).

Paseando por el “duty free” (que no sé a quién se le ha ocurrido decir que es barato, porque nunca lo ha sido -a no ser que vivas en un país donde las importaciones estén prohibidas y, sin importar cuánto pagues, siempre será más barato que el mismo producto contrabandeado en casa-) me encontré con un estante lleno de chocolates Neuhaus y, entre ellos, las siempre esquivas cajas de “orangettes”, compré una (¡ah, la dieta!) y la devoramos antes de que el avión abandonara territorio chino.

Caja de orangettes Neuhaus aeropuerto de Shanghai

Caja de "orangettes" Neuhaus en el aeropuerto de Shanghái.

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